Los glaciares son parte de la identidad paisajística de Alaska. Una identidad en peligro:
"Alaska es una de las zonas con mayor cantidad de glaciares del mundo fuera de las regiones polares. Aproximadamente 21.835 millas cuadradas (56.552 km2) del estado están cubiertas de glaciares. Los glaciares han dado forma a gran parte del paisaje de Alaska y siguen influyendo en sus tierras, aguas y ecosistemas. Debido a su importancia, los científicos del Servicio de Parques Nacionales miden los cambios en los glaciares, comprobando que se están reduciendo en superficie y volumen: de 1985 a 2020, el área glaciar de Alaska disminuyó un 13%. Durante el mismo período, el Parque Nacional y Reserva Wrangell-St. Elias sufrió una reducción del 5% en su superficie cubierta de glaciares. A medida que nuestro clima continúa calentándose, estos cambios seguirán ocurriendo y probablemente se acelerarán, lo que afectará profundamente al paisaje de Alaska y sus parques para las generaciones venideras" (Servicio Nacional de Parques Nacionales de Estados Unidos)
Para comprobar la situación de glaciares en Alaska se puede consultar esta dirección: https://www.nps.gov/maps/stories/alaskas-shrinking-glaciers.html
Los glaciares del Parque Nacional Wrangell- St. Elias
Las autopistas heladas de los glaciares de Kennicot y Root descienden lentamente por los amplios valles con una placidad fría y serena en la que destacan las alineaciones de sus morrenas centrales que definen los carriles en una suerte de alternancia entre los depóstos oscuros y las pistas amarfiladas:
La superficie rugosa del glaciar remite a la falsa idea del oleaje sobre una masa fluyente que desciende con parsimonia lamiendo los bordes del cauce mientras la morrena central traza una linea a modo de columna vertebral en el espinazo de la lengua:
Como una manta larga, la lengua del glaciar se extiende por los amplios valles mostrando una superficie rugosa de pequeñas crestas y vaguadas atravesadas por numerosas cicatrices:
Los cambios de altura son salvados en la forma de rápidos congelados, como los que enlazan las zonas altas de acumulación, cercanas a los circos generadores, con las áreas de ablación inferiores:
En una buena parte de su zona inferior, el glaciar parece querer esconderse bajo una capa oscura de sedimentos que oculta el caudal helado que sigue fluyendo lentamente por debajo. Así, se antoja que el desierto de hielos busca camuflarse con el disfraz de un aparente desierto de arenas:
De esta manera, el paisaje níveo se troca en una apariencia de relieves rocosos privados de vegetación. Sin embargo, la procesión del hielo discurre por debajo:
De vez en cuando, un agua intensamente azul dibuja pequeños lagos que se acomodan entre los hielos:
El glaciar Worthington
A medio camino entre el Parque Nacional Wrangell-St-Elias y el Bosque Nacional Chugach, como una extensión del conjunto glaciar ligado a este último espacio natural, se ubica el glaciar Worthington, cerca ya de la población de Valdez:
El glaciar, como el resto de glaciares del mundo, viene experimentando un importante retroceso en los últimos cien años, aunque su orientación le ha permitido defenderse mejor del calentamiento global que otros. Sus lenguas han quedado algo colgadas de las laderas y la zona de contacto entre la roca y el hielo deja ver los huecos debidos a la descongelación que propicia el contacto con la roca más propensa a calentarse por la radiación solar que el hielo:
Abrazando la roca, el retroceso del hielo va liberando poco a poco el relieve subglaciar antaño oculto.
Glaciares de la península de Kenai (el Campo de hielo Harding)
En el extremo septentrional de la gran masa glaciar que tiñe de blanco las montañas del Parque Nacional de los fiordos de Kenai, extiende su brazo el glaciar Exit. Se trata de una de las varias lenguas que descargan el campo de hielo Harding que cubre buena parte de la península de Kenai:
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La superficie del glaciar muestra el seccionado trasversal por grietas (crevasses en la terminología de origen alpino) que delimitan los bloques o seracs (otro término de cuna alpina, que toma su nombre de un tipo de queso):
Las níveas Cabras blancas de las Rocosas (Oreamnos americanus) frecuentran los pastos que ornean los laterales del glaciar:
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El retroceso del glaciar es considerable, constatándose la pérdida de más de cincuenta metros por año en las últimas décadas. Las zonas abandonadas por el hielo dejan ver formas erosivas características como los pavimentos estriados resultantes del lijado concienzudo de las superficies rocosas que habitaban la base del río helado, cruzadas por estrías, acanaladuras y arañazos que indican la antigua dirección del hielo en movimiento:
Por lo general, los relieves expuestos aparecen limados por la cara que enfrentaba la llegada del hielo erizado de rocas encastradas en su fondo, que son las que principalmente actúan como lijas, quedando el otro lado más verticalizado y en forma de escalas, con una superficie menos trabajada que muestra una superficie rugosa. Estas formas glaciares son conocidas como rocas aborregadas:
El Campo de hielo Harding se extiende por una superficie de más de 1800 km2 que, si se añaden las extensiones radiales de los cerca de cuarenta glaciares que lo drenan, supera los 2800 Km2. Uno de esos glaciares radiales es el Bear Glacier (Glaciar del Oso) que desemboca en la Bahía Resurreción (al fondo de la cual se ubica la ciudad de Seward). Sin embargo, los hielos no alcanzan la bahía propiamente dicha, sino que el frente desagua en el lago Strohn formado por el retroceso de la lengua, de manera que desde las aguas de la bahía no se ve dicho frente:
Quienes sí alcanzan las aguas marinas son los glaciares Holgate y Aialik, haciéndolo en la estrecha bahía de Aialik que finalmente se abrirá a Bahía Resurrección, el Holgate a la izquierda y el Aialik a la derecha:
El glaciar Holgate se abre a un pequeño brazo de agua que desemboca en la bahía de Aialik:
El Aialik, de mayores dimensiones, se abre al fondo de la alargada bahía de su nombre:
La desembocadura del frente de hielo del Aialik sobre el mar ofrece una vista impresionante del acantilado helado desde el que se desprenden grandes bloques que se desploman sobre las aguas marinas agitándolas en olas para reflotar en forma de pequeños icebergs que, poco a poco, se van deshaciendo en las aguas marinas de la bahía, endulzándola:
Sobre ese inestable archipiélago de múltiples icebergs encuentran acomodo las focas grises (Phoca vitulina) que emergen y descansan sobre los tempanos flotantes:
La muralla del frente glaciar, erizada de pinaculos y crestas, y cruzada por fracturas y grietas, avanza con lentitud para acabar desplomando con estrépito sus muros verticales al abismo de la bahía:
Más arriba, en la parte media de la lengua, los cambios de vertiente en el perfil de la montaña sobre la que se desliza el hielo son resueltas por el hielo mediante grandes grietas transversales que rompen el mayoritario fluir del glaciar, definiendo las rimayas en su superficie:
Enfrente, en las zonas abandonadas por viejos glaciares, permanecen los relieves que fueron modelados por ellos, donde se suceden las cubetas de antiguos circos, hombreras glaciares que adornan los laterales de los valles con perfil en U, mientrass las alturas se adornan con agujas y crestas de los pequeños horns picudos:
La cordillera de Alaska en Denali:
Formando parte de la Cordillera de Alaska, producto de la subducción de la placa Pacífica bajo la norteamericana, la enorme mole del monte Denali (nombre indígena atabascano), con 6190 metros, constituye la cima absoluta de América del Norte. A su alredor se configura un campo de hielo del que se extienden languas glaciares periféricas que terminan convirtiendose en aguas fluviales:
A su alrededor, una extensa área protegida en parte bajo la figura del Parque Nacional Denali acoge relieves heredados de la acción glaciar, como las cuencas Kettle ocupadas por pequeños lagos amplios valles de perfil en U, viejas morrenas, drumplins, bloques erráticos...; todo ello retocado por la acción periglaciar y fluviolacustre posterior:
Dentro de la Cordillera de Alaska, al oeste de Denali, el glaciar McLaren, de casi 21 km de longitud, alimenta el río de su mismo nombre, que nace del deshielo glaciar a partir del lago marginal formado a los pies de la larga lengua: